Opinión | Cómo explicarte lo que es el fútbol

En esta ocasión quiero empezar esta carta con una frase muy contundente: “fútbol, me cambiaste la vida”, ¿suena fuerte, no? Usted dirá: ¿Cómo es posible que este tipo haga tan ridícula declaración? Obvio, si cuando lees esto y no te gusta este deporte, te vas a reír. Como también muy seguramente te burlaras de mí, pero a lo mejor muchos concordarán conmigo y con la visión frente a la única droga que no hace daño: el fútbol.

Debo decir que para los ateos de esta hermosa religión se entiende a modo irracional, se preguntarán: ¿cómo 22 tarados corriendo detrás de una pelota de fútbol, pueden llegar a provocar un sentimiento tan intransigente y palabras tan salidas de tono en un ser humano? Expresarán con arrogancia: “el fútbol no te pone un plato de comida en la mesa, ni a ti ni a tu familia. Ninguno de ellos te pagará las cuentas del banco, estudio o cualquiera de los gastos de tu manutención.”

Alardearán discriminado: “mientras  vos te preocupas como un pendejo, ellos ganan fortunas para tener lujos, mujeres y viajes sin importar lo que pasa a tu alrededor”. Pues bien, si usted es capaz de darme esos lindos consejos, está bien, es completamente respetable su opinión, pero créame que después de oír eso será muy difícil explicarle mi sentimiento por esta disciplina deportiva. Por ende, se va a tener que morir con la duda de cómo una persona puede verse tan afectada por no poder observar o jugar al fútbol, sin olvidar  el no asimilar un resultado en contra de su amado club.

Es obvio que la vida va por otro lado, no piense en la frase al inicio de este escrito como una declaración al pie de la letra. No la compare con el cambio que dará mi vida con el nacimiento de mi primogénito o con la decisión de comenzar un camino de vida junto a mi pareja, le imploro que no sea tan literal ni tan dramático con la expresión, o mucho menos tenga miedo, porque… ¿sabe qué? si usted se toma el trabajo de leerme, es porque cree que el fútbol en verdad si cambia vidas en todas partes del mundo.

¿Sabe cómo? Se puede aclarar lo que vengo diciendo con las clases magistrales de cómo tratar a la pelota cada fin de semana que nos daba un tal Lionel  Messi cuando nos deslumbraba jugando para el FC Barcelona, al igual que en la selección Argentina en cualquier tipo de competición. También, hablo de los shows mágicos de aquel  que lleva en su espalda la palabra “Ronaldo” antecediéndolo  un nombre con tinte religioso llamado “Cristiano”, aquel  astro portugués que surca los cielos elevándose junto con las plegarias de sus fans haciendo goles de cabeza o chilena.

Cómo dejar de lado a ese bailarín carioca, que nos asombra con sus fintas, regates o caños a sus rivales luciendo la mítica 10 de la selección brasilera, asemejándolo a los miles de artistas que nos brindan un espectáculo de talento y belleza cada año en los carnavales de Rio De Janeiro. Pasa lo mismo en el estadio Maracaná, cuando oye corear su nombre a todo pulmón por la fanaticada brasilera que después de un gran suspiro, gritan a todo pulmón: “Neymar, Neymar vamos Neymar”.

Finalmente, no nos podemos olvidar de un joven con dificultad al hablar, un corte de cabello modesto, un patriotismo superior que el suyo y el mío, pero sobre todo con una zurda intratable. Aquella que fue artífice de obras de arte que superan el pincel de cualquier artista de la época del renacimiento, hablo de James Rodríguez, ese que despertó a Colombia de un letargo casi eterno con la proeza  del 2014 cuando nos hizo soñar con un mundial después de mucho tiempo.

¿Qué te quiero decir después de todo esto? fácil…, no es solo fútbol papá. La belleza y la magia que este deporte embarca no pueden ser descritas ni en los mejores versos del “negro” Fontanarrosa, Pablo Coelho o Gabriel García Márquez. Desgraciadamente, este virus nos aleja de la pasión más linda del mundo, pero cuando te animes y se pueda andar en un estadio, cierra los ojos para escuchar el ruido del balón y el público.

Huele ese sudor que transpiran miles de personas, que según algunos, están mal de la cabeza. Abraza y siente el cariño de alguien desconocido para así asimilar una expresión muy sincera junto al momento de euforia más completo, generado por una actividad deportiva en ancianos, adultos y jóvenes.  Alguno me dirá: “hablas del fútbol como si fuera un Dios”. A lo que le contestaría: ¿sabe cuál podría ser una similitud entre este deporte y un Dios? Que en el momento de la veneración a ese Dios están repletos de creyentes, pero en la desconfianza sus salas de culto están llenas de intelectuales o ateos. Dudan del fervor y la magia del balón. Mire, si después de todo esto que dije usted piensa que es “solo futbol”, que la vida lo colme de cosas positivas, mi amigo, pero si se le cruza por la mente el amor hacia esos momentos y sensaciones por este deporte, bueno…, nos veremos en unos meses en la cancha. Ah, por cierto, quédate en casa.

Informe: @tata14_cardona

@latactica1910

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