La Chirimía le dio una segunda oportunidad

En señal de agradecimiento, Carlos Rivas dedica su vida a la música y a la gestión cultural.

El tema que nos ofrece Carlos Rivas es una canción narrativa, de su autoría titulada “Dale a la tambora”. Es la recreación de un momento de encuentro y homenaje comunitario.

Una remembranza de las vivencias de seres icónicos y legendarios de la cotidianidad a orilla de los ríos Sambingo, Mayo y Patía. Personas que nos enseñaron a amar lo nuestro en forma bondadosa y desinteresada hasta entregarnos su esencia, pintar nuestra tierra de un color propio y enraizarlo en lo más profundo de nuestros corazones. 

Es la personificación de un Bambuco Patiano en un mayor, en un abuelo, a quien se le canta para que se quede por siempre y con él su alegría, su conocimiento, su esperanza y su amor: “…bambuco, viejo querido, no te vayas todavía…”

La instrumentación utilizada es una combinación de timbres andinos, indígenas y negros. El violín, la quena, la charrasca y el bajo eléctrico marcando un tumbao acentuado. La guitarra eléctrica acompaña rítmica y melódicamente con frases propias del acervo musical negro, tal como se tocó en la región hasta hace pocos años en agrupaciones de las comunidades afro y mestizas, como el legendario “Peregoyo y su combo Vacaná”.

Carlos Rivas fue el compositor y arreglista de la obra y asumió la interpretación de la tambora como un recuerdo y homenaje al primer instrumento con el que tuvo contacto en su infancia escolar. “…una tambora me hizo músico…” concluye con orgullo.

Carlos Rivas nos cuenta como en su infancia, se divertía corriendo a ver desde la puerta de su casa, el paso de las chirimías que, durante las fiestas, alegran las calles de su Municipio, Mercaderes Cauca. Desde su cuna escuchó esos sonidos. Justamente fueron esos sonidos, los que después de afrontar una enfermedad que lo llevó al uso de silla de ruedas desde la edad de 5 años, le concedieron la oportunidad de una nueva vida. El respaldo familiar fue determinante, el voto de confianza de su profesor de escuela y algunos pequeños logros, marcaron el inicio de un maravilloso proceso de liderazgo y superación que se convirtió en el proyecto de vida artística, musical y profesional para Carlos Rivas.

El proceso empezó en grado tercero de primaria al conformar su primera agrupación musical, de la cual, profesores y compañeros de curso lo nombraron director. Fueron grandes desafíos que significaron esfuerzos, pero también logros. Primero el coro, luego la incorporación de instrumentos, su contacto con la tambora, la flauta traversa, la quena y todo ese extenso universo instrumental del pacífico.

“… la música es una poderosa herramienta capaz de construir sociedad y con capacidad para salvar vidas. A mí me salvó y por eso decidí dedicarle mi vida…”: afirma Carlos Rivas con mucha seguridad y convicción.

Culminó exitosamente estudios profesionales en licenciatura de música en la Universidad del Cauca y nunca ha parado su iniciativa investigativa ni su disciplina de estudiante.

En su estudio, Guaico Producciones, comparte sus conocimientos con músicos locales. Dirige proyectos culturales con población en situación de discapacidad, en su roll de gestor y promotor cultural.

Habla con pasión de las personas que han influido en su carrera, referentes y maestros. Algunos formados en escuela de la vida en forma experimental pero entregados por completo a la música. Entre otros menciona: a su profesor de primaria Donaciano Moreno. Al maestro Otalivar Robles, su eterno profesor y guía, todo un ejemplo de músico autodidacta. El maestro y compositor Jairo Ojeda, creador de obras consideradas hoy, himnos caucanos. Franco Erazo, flautista y sastre del pueblo, pionero de las chirimías.  Los hermanos Thomás y Luis Montilla, músico y filósofo. Ambos con una trayectoria profesional brillante. Con gratitud Carlos Rivas reconoce que cada uno de sus proyectos musicales están inevitablemente impregnados del legado musical aprendido de los “mayores”.

Entre los premios y distinciones que ha recibido se destacan:

  • “GRANDES MAESTROS DE LA MUSICA COLOMBIANA” otorgado por el Ministerio de Cultura en el año 2009
  • Primer lugar en el XIII Festival de Música Petronio Álvarez 2009 modalidad Violines Caucanos con la agrupación “Cantaoras del Patía”
  • Finalista con la canción inédita “Me la pego” en el marco del Carnaval de Negros y Blancos de la ciudad de Pasto.

Con información de la Oficina de Prensa de ComunicArce

@latactica1910

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